Lectura obligaba para mí desde el momento en que leí La abadía de Northanger, tanto me gustó que quise leer la novela a la que se parodiaba, y así empezó una búsqueda que duró años. Porque conseguir Los misterios de Udolfo me resultó complicado al estar descatalogado, pero en un viaje a Madrid se me hizo el milagro, y lo conseguí de segunda mano.
Cuando se empieza a leer una novela de este estilo, hay que saber lo que se va a encontrar. Una novela gótica de antes no es lo mismo que una de ahora, porque el terror de antes tampoco es el mismo, así que si se va buscando una novela que dé miedo, mejor buscar otro título.
Largas descripciones de paisajes, castillos ruinosos con fama de estar encantados, sucesos aparentemente sobrenaturales, un villano muy retorcido y una heroína que deberá mantener la calma para salir airosa.
Todo esto y algo más de la mano de Ann Radcliffe, una mujer cuya obra inspiró algunas de mis obras preferidas.
