Hoy vengo con dos biografías de dos grandes autoras que tenía muchas ganas de leer. Y es que aunque parezca que son dos mujeres que no tienen nada que ver, las dos se han convertido en mitos. Mitos que me tienen enamorada.
La mujer en silencio: la controvertida relación entre Sylvia Plath y Ted Hughes de Janet Malcolm
Este libro no fue lo que esperaba porque realmente no es una biografía de Sylvia Plath, ni de la relación entre el matrimonio. Se trata de una biografía sobre otras biografías. Una especie de ensayo sobre la leyenda en la que se ha convertido Sylvia Plath, gracias a lo que fue y gracias a lo que los demás dieron a conocer de ella después de su muerte, incluso cuando al publicar sus diarios o sus cartas decidían "cortar esto o aquello".
Es una biografía que lleva a la reflexión, que pese a no ser lo que esperaba, ha sido una fuente de conocimiento que me ha dado más ganas de seguir conociendo a Sylvia.
Jane Austen (Carol Shields)
"La deuda que tengo con la propia Jane Austen es incalculable". Yo también tengo esa deuda y mucha curiosidad de leer todo lo que se escriba sobre Jane Austen. Aunque de todas las biografías que he leído sobre ella, y ya van unas cuantas, esta es una de las más "románticas".
La autora se detiene bastante en buscar similitudes entre la vida de la autora y sus novelas, y en lo que debió sentir, hacer, querer,... cosas que no podemos saber porque no la hemos conocido, y que parecen teorías al viento.
Es una biografía que está bien para tener una idea sobre su vida, es de rápida lectura, pero se queda corta en comparación con otras, por ejemplo la de Claire Tomalin.
Eso sí, se me han despertado las ganas de volver al mundo Austen.
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domingo, 15 de noviembre de 2015
domingo, 20 de septiembre de 2015
La campana de cristal (Sylvia Plath)
Esther es una joven universitaria que recibe un premio consistente en vivir unos meses en New York y conocer los entresijos del mundo editorial (publicaciones de cuentos o libros, revistas de moda…). En esos meses vive una vida regalada, con lujos y atenciones. Pero de entre esas primeras páginas surge Esther con su apabullante y tenaz vida interior. Su vida es una sucesión de tensiones morales, sociales, de imposiciones escritas y no escritas; de tabúes sexuales; de costumbres rurales en un mundo cambiante; de sueños incumplidos; de necesidades vitales apartadas; de anhelos desesperados; de miedo, de mucho miedo por la vida. Cuando acaba su estancia en New York y vuelve a su pueblo caerá sobre ella todo el peso de la realidad cierta o no.
Nada
sabía de esta novela cuando empecé a leerla, y poco conocía de la vida de la
autora, pero el título venía recomendado por Paula, Cris e India Stoker, y me fío de
sus recomendaciones.
Lo
primero que me sorprendió fue el tono en el que está narrada la historia. Con
una frialdad sorprendente para las cosas que cuenta y siente la protagonista,
que no son tonterías. Nunca se lamenta. Se oculta tras un tono cínico casi
humorístico y se distancia de lo que ocurre a su alrededor, como si se metiera realmente
dentro de una campana de cristal.
La
obra se divide en dos partes, la primera cuenta la estancia de Esther en New
York y parece que todo le va bien. Es una chica exitosa, con facilidad para los
estudios, inteligente, guapa,… y a pesar de todo, no se siente encajar en
ninguna parte. Nos presenta a su novio, ese chico que parecía la séptima
maravilla y que se va desinflando a medida que lo conocemos.
La
segunda parte me ha gustado más, lo confieso. A pesar de que hay un par de
capítulos que me parecieron durísimos y que pueden hundir la moral, los cambios
que va experimentando Esther me parecieron de lo más interesantes, hasta llegar
a un final que me encantó.
¿Y
ahora que ya estoy bajo el embrujo de Plath? Habrá que seguir leyendo.
jueves, 23 de abril de 2015
Abril, ese mes que huele a libros
¡Feliz día del
libro! Espero que lo hayáis disfrutado mucho, estoy deseando ver vuestras
adquisiciones.
Este año me ha
tocado trabajar por la tarde, así que solo he tenido unas dos horas para
disfrutar del ambiente de Sant Jordi. Dos horas muy bien aprovechadas, dicho
sea de paso.
Estoy satisfecha
con mis compras, aunque como siempre he tenido que ir a las propias librerías
en vez de dejarme llevar por los puestos de la calle (porque están llenos de
las mismas novedades una y otra vez).
-Hermosos y malditos. Estoy en plena
fiebre Fitzgerald. Paula me dijo
que no lo dejara escapar. Y no lo he hecho.
-Mujeres enamoradas. Estoy en plena
fiebre Lawrence desde que me reencontré
con él en Hijos y amantes.
-Salambó. Hace mucho que no leo a Flaubert, será nuestro reencuentro.
-Cuentos victorianos. Lo dejé escapar
cuando estaba en tapa dura, con la edición minus ya no hay excusas.
-En busca del tiempo perdido. Poco a poco
continúo con mi biblioteca Proust.
-El príncipe Lestat. He dudado hasta el
último minuto, porque desde que leía a Anne
Rice han pasado muchos años y temo que me decepcione como me pasó con los Hijos de la tierra de Auel. Pero bueno, la edición es una
chulada, el canto del libro está pintado de rojo.
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