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lunes, 21 de marzo de 2011

Sobre mi padre (Tatiana Tolstói)

Debió ser difícil para Tatiana Tolstói decidirse a escribir este libro, tratar un tema tan íntimo y que ha intrigado a tantas personas como la huída de Tolstói de su hogar y de su esposa. 

En este relato, una hija que quiere a sus padres, intenta darnos a entender que se amaban y mucho, pero que eso no fue suficiente, y que la fuga de su padre solo fue la consecuencia del desencuentro entre dos almas que hacía tiempo habían dejado de entenderse. 

Esa situación también debió ser dura para ellos, para los niños que primero no entendían y después lo hacían demasiado, por ello también es de admirar y agradecer que Tatiana Tolstói escribiera tan templadamente su visión de los últimos años de Tolstói como testigo. 

Apunto una de las frases que me han emocionado.

Un día estaba yo sentada a la cabecera de mi padre y le sujetaba la mano, esa mano que yo amaba tanto y que nunca miraba sin emocionarme, pensando en lo que esa mano, al obedecer al espíritu, había transmitido a la humanidad.


lunes, 7 de febrero de 2011

El viejo León (Mauricio Wiesenthal)



Ni el título, ni el autor, engañan. No estamos ante una biografía al uso, este es un retrato literario, un ejercicio que Wiesenthal nos propone para conocer un poco más el alma del gran León. 

Creo que hay que haber estudiado, leído mucho, y sobre todo, admirar a Tolstoi, para escribir como escribe Mauricio Wiesenthal sobre él. Para presentarlo de una forma tan cercana y humana, como si juntos hubieran compartido una tarde de confidencias. 

Me ha gustado especialmente la parte en la que se cuenta la relación que tenía Tolstoi con los escritores contemporáneos, el afecto que sentía por Gorki, sus discusiones con Turguéniev… La relación tan pasional y tormentosa que tuvo con su esposa; y esa anécdota tan maravillosa que cuenta sobre los hermanos, la vara mágica que traería la felicidad a la tierra si alguien la desenterraba, y donde el propio Tolstoi pidió, y está enterrado.

Y para terminar, un elogio al autor, a Mauricio Wiesenthal. No lo conocía como escritor, pero tras leer esta pequeña joya y ver alguna entrevista suya, estoy deseando leer alguna de sus obras


martes, 25 de enero de 2011

Resurrección (Lev Tolstói)

Considerada una de sus grandes novelas, equiparándola con Anna Karenina y Guerra y Paz, Resurrección nos presenta a un Tolstoi en plena espiritualidad.

El protagonista, el príncipe Nejliúdov podría ser hermano del Lyovin de Anna Karenina, sus pensamientos acerca de la posesión de la tierra, de la situación de los siervos, sus reflexiones morales… son muy parecidos. De la misma forma, estos pensamientos, me han recordado a los del propio autor, como si estuviera leyendo al propio Tolstoi dentro de la novela.
Sin embargo, Máslova, la protagonista femenina, me ha resultado más atrayente, es un personaje que va creciendo durante toda la novela, su final es tan sencillo y me ha conmovido tanto, que creo que la recordaré con más cariño que a otras protagonistas, incluso me hace preguntarme de quién es la resurrección, de Dimitri Ivanovich, de Katia, o de todos los personajes que van apareciendo en la novela.

 Maravillosa la historia de Fedosia y Tarás, y aterradora la descripción de dos jóvenes inocentes ahorcados, así como todas las penalidades de los presos, de ese padre que no puede llevar a su hija en brazos porque tiene las manos esposadas, de esas personas que morían en mitad de trayecto a causa de insolación…  Un recorrido que vale la pena hacer, en el que Tolstoi defiende la bondad del alma humana y culpa a la sociedad por corromperla.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Centenario Lev Tolstói (1828-1910)



Hoy se celebra el centenario de la muerte de Lev Nikoláyevich Tolstói. Un hombre que dejó huella en el mundo gracias a sus novelas y a su forma de pensar. Se puede estar a favor o en contra de sus opiniones, pero no se puede negar que era un hombre de principios y fiel a sus convicciones.

Nació el 28 de Agosto de 1828, hijo de una familia noble, huérfano desde muy joven, vivió una adolescencia disoluta, sirvió en el ejército, participó en la guerra de Crimea y viajó por media Europa antes de instalarse en Yásnaia Poliana, acompañado de su joven esposa, que le dio trece hijos y le ayudó constantemente con sus novelas. 

A los 82 años huyó de su hogar y de su mujer, cayó enfermo en una estación de tren (imposible no recordar Anna Karenina). Toda Rusia contuvo el aliento, y para muchos, la muerte de Tolstói fue el fin de una época.

Durante estos días he tenido para leer mil entradas y artículos nombrándolo, pero no quería ser menos, así que me uno al homenaje. 

Un hombre del que cuanto más leo y más conozco, más admiro.