Hoy voy a hacer una pequeña excepción, y es que en vez de un libro
traigo una película.
Cuando hablamos de cuentos clásicos casi todos tenemos en la mente a
Disney, que con sus películas ha creado un mundo de fantasía muy diferente a lo
que luego encontramos en los cuentos originales, y ahora llevamos una temporada
en la que está de moda revisitar esos cuentos, ponerse en la piel del villano o
hacer de la heroína una Buffy cazavampiros en potencia.
Tras varias Blancanieves, que ninguna de ellas me dejó poso, y una Maléfica,
para mi gusto decepcionante, le tocó el turno a La bella y la bestia, y tenía
complicado ganarle el pulso a la preciosa película de Disney.
Aunque la película me llamó la atención de inmediato con esas primeras
imágenes promocionales que nadaban entre lo gótico y lo barroco, en
ese mundo de fantasía, tardé mucho en verla tras leer varias críticas bastante
frías.
Sin embargo el día tenía que llegar, y una noche que estaba con uno de
esos resfriados que te dejan sin ganas de nada, decidí ir en su busca esperando
una especie de pastiche, que si no me gustaba, al menos me dejaría medio
adormilada.
Pero me enamoró desde el principio la bellísima ambientación, esa
estética de cuento de hadas, esa historia pausada sin apenas acción, el bosque
encantado, la banda sonora ideal para acompañar sin robarle protagonismo a la
historia, como ocurría por ejemplo en Noé. Los actores cumplen cada uno en su
papel, y a Vincent Cassel le queda estupendamente el rojo.
Soy mala, malísima, para estar dos horas sentada viendo una película.
Para mí, la película ideal dura una hora y media justita. Sin embargo, no me
moví en ningún momento, embobada como estaba acompañando a Bella en la
exploración del castillo de la Bestia, y viendo en sus sueños esa historia
magníficamente hilvanada de la cierva dorada, que por predecible seguí con
mayor interés aún.
El único pero que le podría poner es que el romance entre Bella y
Bestia queda corto, y una día ella le detesta y al siguiente está enamorada.
Ahí faltaba alguna escena en la que se viera el paso de los días, los meses, y
el cambio en su relación.
Y al final viene la acción, que me pareció perfecta en cantidad, ni
mucha, ni poca. ¿Quizás por eso a mucha gente no le ha gustado la película? ¿Porque
la encuentran falta de acción? Pero para mí eso no ha supuesto ningún problema,
me suelen cansar las películas con demasiada acción. Y el final, un final de
cuento de hadas, por supuesto.
En los próximos meses llegará Cenicienta, firmada por Kenneth Branagh,
aunque por el tráiler parece la misma que Disney pero en carne y hueso. Desde
aquí pido que tengan en cuenta La Sirenita, aprovechando el gusto actual por
los efectos especiales. Por pedir que no quede.


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