"En el momento en que Iván se encontró en un claro de un denso bosque de los Cárpatos, su vida cambió para siempre. Sobre un pedestal rodeado de hojas caídas, la bella princesa Katerina yacía tan quieta que pareciera muerta.
Pero bajo el follaje, se movía una maligna presencia que hizo que, a sus diez añitos, Iván saliese corriendo a casa de su primo Marek.
Años después, Iván se encuentra en América preparando su doctorado y a las puertas del matrimonio. Sin embargo, no puede olvidar aquel lejano día en el bosque ni convencerse a sí mismo de que sólo se trató de la fantasía de un niño asustado. Devuelto compulsivamente a la tierra que le vio nacer, Iván se encuentra con que aquel claro del bosque está exactamente igual a como él lo había dejado cuando todavía era un niño. Pero esta vez no echó a correr".
A veces hay libros que te llaman, ya sea por la sipnosis, la portada o una crítica que lees por casualidad. Eso me pasó con este libro.
Este año ha supuesto un reencuentro con la fantasía y de repente nada me sonó mejor que adentrarme en un retelling de La Bella Durmiente. Me encantan las historias en las que hay brujas, bosques encantados, maldiciones y cuentos de hadas. Pero este Encantamiento es mucho más que eso, es un derroche de imaginación e inteligencia. Creo que nunca había leído de este autor, pero a partir de ahora lo voy a tener muy cuenta.
La historia en sí no trata la maldición de La Bella Durmiente, cuenta lo que ocurrió después, ¿y si el Príncipe que la despertó con el beso no es tal? ¿Y si no sabe utilizar la espada y es un extranjero que no entiende nada de magia? ¿Y si la Princesa a la que has liberado de la maldición no te muestra nada más que exigencias y te obliga a ir a su reino perdido para salvarlo de la terrorífica Baba Yaga?
Porque sí, este libro es una mezcla de cuentos, que recupera a los clásicos rusos, incluso Un Yanki en la Corte del Rey Arturo y cruza puentes entre los siglos IX y XX. Todo ello tratado con un humor sutil y sarcástico, que me ha encantado.
