Si estuviera al frente de una editorial una de las primeras
cosas que haría sería reeditar toda la saga de Los Rougon-Maqcuart. No consigo
entender que resulte tan difícil conseguir estas novelas. Hace unos años
parecía que Alba las estaba recuperando desde el principio, pero no debió ir
bien porque tras las cuatro primeras: La fortuna de los Rougon, La jauría, El
vientre de París y La conquista de Plassans se detuvo la cosa. Y ahí me quedé
yo también, porque me había enamorado de la obra de Zola, pero algo dentro de
mí se rebelaba cuando pensaba en leerlas desordenadas. Ya sé, ya sé que cada
novela se puede leer independientemente, pero era una manía, algo que se me
metió entre ceja y ceja. Era. Porque con el paso de los años fui comprando sus novelas
sueltas Germinal, La obra,… pero aún me resistía a leerlas, hasta que llegó The
Paradise. Al contrario de lo que suelo hacer normalmente, empecé a ver la serie
y me encantó. Luego me hice con la reedición de Alba, pero aún así aún la he
tenido muchos meses en la estantería. ¿El haberlo leído significa que me he rendido
a la idea de poder tener y leer en orden toda la saga Los Rougon-Maqcuart? De
momento sí, pero me niego a perder la esperanza por completo.
He disfrutado muchísimo con El Paraíso de las Damas, cada
descripción de ese monstruo que acaba comiéndose a los pequeños comerciantes,
su desesperación y su grandeza. Cada clienta, cada dependiente. Y los
protagonistas, la dulce Denise que acaba cumpliendo esa especie de profecía que
es como una broma al principio de la novela “llegará algún día que alguna mujer
se vengará de ti, Mouret”.
El propio Octave
Mouret es el personaje que más me ha gustado, me ha fascinado su visión y me ha
emocionado su pasión. Y eso que no es la primera vez que me encuentro con él,
pero claro, con el paso del tiempo apenas recuerdo su trama en La conquista de
Plassans. Aún así, creo que ya siempre me lo imaginaré en esa escena en lo alto de la escalera “en el amplio
rellano central que dominaba la galería. Pero no se acordaba ya del balance, no
veía su imperio, aquellos almacenes repletos de riquezas. Todo había
desaparecido, las ruidosas victorias del ayer, la colosal fortuna del mañana. Sus
ojos desesperados iban siguiendo a Denise; y cuando ésta hubo cruzado el umbral
de la puerta, todo desapareció y el recinto se sumió en la oscuridad”.
Poco puedo decir de la novela que no se haya dicho ya, me hubiera
encantado leer primero Pot-Bouille, donde se cuenta el primer matrimonio de
Octave Mouret, aunque no creo que haya novela más optimista, pese a todo, en
toda la saga que El Paraíso de las Damas.

