16 de julio de 1846. En la casa parroquial del pueblecito inglés de Haworth, las tres hijas del pastor comienzan la jornada ocupándose de las tareas domésticas mientras esperan que llegue la tarde, cuando puedan sentarse juntas para dedicarse a escribir a escondidas las novelas que ansían publicar. Son las hermanas Brontë, tres mujeres solteras de alrededor de treinta años que, desde la infancia, gracias a la literatura, han sobrevivido a las tragedias familiares, la falta de recursos económicos y el aislamiento.
Es una novela que tenía muchas ganas de leer pese a que había leído malas críticas, pero las Brontë tiran mucho.
Lo primero que me sorprendió es que la novela es cortísima, no llega a las 300 páginas y la letra es grandota. Se lee enseguida.
La historia empieza cuando las hermanas están escribiendo Agnes Grey, Jane Eyre y Cumbres Borrascosas, y a través de los recuerdos la autora nos va contando cómo han llegado a ese punto y lo que las motiva.
Ángeles Caso se queda a mitad de camino entre novela y biografía novelada, no se decide. A ratos parece ser una biografía rigurosa y al siguiente se convierte en novela por los sentimientos, emociones o pensamientos que pone en boca de las Brontë. Algunos de ellos bastante arriesgados y llamativos.
Es lo primero que leo de esta autora y tengo varios libros suyos en el punto de mira. Todo ese fuego no me ha parecido una obra mala, porque está muy bien escrita, pero tampoco me ha aportado nada y tampoco creo que le aporte nada a la historia de las Brontë.
Si habéis leído alguna biografía sobre la familia Brontë os sabrá a poco, de lo contrario puede que lo disfrutéis.
