Fred Neville, joven y atractivo oficial inglés de caballería, se convierte en heredero de un título nobiliario y grandes posesiones, pero, pese a la oposición de su familia, pide poder pasar un año con su regimiento en Irlanda y vivir aventuras antes de asumir sus obligaciones. En Irlanda conoce a Kate, joven de buena familia pero escasos recursos, y se enamoran. La familia inglesa de Neville, sin embargo, no está dispuesta a que una irlandesa católica sea la nueva condesa de Scroope .
Pronto se llenarán nuestras páginas con reseñas de La señorita Mackenzie, y yo que estaba
deseando novedades de Anthony Trollope no he podido aguantarme las ganas
y me he adelantado con una de sus novelas posteriores.
Trollope parece uno de
esos escritores olvidados, quizás un poco eclipsado por sus contemporáneos,
pese a que cosechó muchos éxitos. Para mí, desde que leí Las torres de Bachester es un autor deseado,
de esos que busco y rebusco en las librerías y ferias de segunda mano. Algún
día espero poder leer Las crónicas de
Barsetshire en orden ¿y en castellano? Novedades como de las de la
editorial dÉpoca hacen que no pierda la fe.
Pese a todo no creo que Ojo
por ojo sea la mejor novela de Trollope, aunque la base es
buena la historia se desarrolla de manera bastante melodramática. También es
verdad que una novela regular de estos autores suele superar a las mejores de
otros.
Imaginaos que la novela la protagoniza una especie de John
Willoughby, debatiéndose entre su amor y lo que se espera de él porque
lo dictan las convenciones sociales. Fred es católico, inglés, un heredero y
hombre, mientras Kate es protestante, irlandesa, humilde y ¡mujer! Ya se sabe
lo que pasaba en aquella época con las mujeres caídas en desgracia.
Lo interesante de la novela es ir observando los cambios en el
protagonista, de defender su amor a capa y espada a empezar a dudar de todo,
metiéndose en un embrollo del que resulta imposible salir bien parado.
Reconozco que a medida que me iba acercando al final me moría de ganas de saber
la decisión que tomaría Fred, pese a que el final se veía venir.
