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domingo, 16 de noviembre de 2014

Ojo por ojo (Anthony Trollope)







Fred Neville, joven y atractivo oficial inglés de caballería, se convierte en heredero de un título nobiliario y grandes posesiones, pero, pese a la oposición de su familia, pide poder pasar un año con su regimiento en Irlanda y vivir aventuras antes de asumir sus obligaciones. En Irlanda conoce a Kate, joven de buena familia pero escasos recursos, y se enamoran. La familia inglesa de Neville, sin embargo, no está dispuesta a que una irlandesa católica sea la nueva condesa de Scroope….


Pronto se llenarán nuestras páginas con reseñas de La señorita Mackenzie, y yo que estaba deseando novedades de Anthony Trollope no he podido aguantarme las ganas y me he adelantado con una de sus novelas posteriores. 

Trollope parece uno de esos escritores olvidados, quizás un poco eclipsado por sus contemporáneos, pese a que cosechó muchos éxitos. Para mí, desde que leí Las torres de Bachester es un autor deseado, de esos que busco y rebusco en las librerías y ferias de segunda mano. Algún día espero poder leer Las crónicas de Barsetshire en orden ¿y en castellano? Novedades como de las de la editorial dÉpoca hacen que no pierda la fe.

Pese a todo no creo que Ojo por ojo sea la mejor novela de Trollope, aunque la base es buena la historia se desarrolla de manera bastante melodramática. También es verdad que una novela regular de estos autores suele superar a las mejores de otros.

Imaginaos que la novela la protagoniza una especie de John Willoughby, debatiéndose entre su amor y lo que se espera de él porque lo dictan las convenciones sociales. Fred es católico, inglés, un heredero y hombre, mientras Kate es protestante, irlandesa, humilde y ¡mujer! Ya se sabe lo que pasaba en aquella época con las mujeres caídas en desgracia.

Lo interesante de la novela es ir observando los cambios en el protagonista, de defender su amor a capa y espada a empezar a dudar de todo, metiéndose en un embrollo del que resulta imposible salir bien parado. Reconozco que a medida que me iba acercando al final me moría de ganas de saber la decisión que tomaría Fred, pese a que el final se veía venir.